Llegar, ese siempre fue el objetivo de todos los que alguna vez creímos en la chance de ser artistas. Y, para quienes vivimos a esos mil cuatrocientos kilómetros que nos separan de la meca del todo, era casi un imposible. Ahora, ya no más. Tenemos la posibilidad de hacer y mostrarlo al mundo. Ahora, lo que el mundo haga con eso, es otro cantar. Pero, hablando de cantar; ya puedo decir “soy un artista”.

Vivir tan lejos de Buenos Aires, de Rosario o Córdoba; ha sido siempre el más importante impedimento para quienes intentamos hacer música. Había que llegar, para poder mostrarnos a nuestro público. Hoy, la tecnología nos permite hacer mucho más que eso. Nos brinda las herramientas que antes no teníamos para poder hacer todo. Lo único que no se nos puede garantizar es el éxito. Pero casi no tiene importancia. Ahora podemos llegar. Y ese es el principal punto de partida para muchos.

El proceso creativo de mis discos hoy publicados y el que estoy finalizando, fue un proceso que arrancó en 2016, cuando transitando por San Juan en un viaje en moto se me ocurrió la primera de las canciones que componen Tierra Viva. Luego, saliendo de San Luis y por Córdoba, aparece Sangre de los pueblos. Tras terminar esos más de tres mil kilómetros de viaje, al llegar a casa lo primero que hice fue tomar la guitarra, papel y lapicera; y volcarlo todo. El proceso continuó. Hacía más de una década que no escribía nada de música. La pandemia, me brindó el espacio y el tiempo para concentrarme en ello y pude terminar hacer material para tres discos y un sencillo.

Lo que buscaba por ahí

Ahora, lo que faltaba era hacerlo llegar. No sabía cómo. Y todo lo que veía, estaba afuera y en dólares. Y, lo que había más accesible, no me convenció. De hecho, tras varios meses de una búsqueda intensiva por los distintos canales de YouTube, todo me enviaba a los mismos lugares. DistroKid, TuneCore, RouteNote. De hecho, el año pasado había elegido ésta última. Pero no me convencía. Cada material subido, tardaba muchos días en ser aprobado; otros tantos en comenzar a ser enviado y otro en ser subido. La ayuda para hacer cosas tan sencillas como administrar los perfiles era otra cosa.

Pero, como siempre; y me molesta mucho conmigo mismo, porque justamente tengo una canción llamada pueblo fiel que habla de ello, estuve buscando en otros países para poder publicar mi música. Y terminé en una distribuidora inglesa, subiendo música de folklore alternativo argentino que en su prédica habla fuerte de reivindicar valores propios… y, como dice la canción de don Carlos, “estabas donde nací, lo que buscaba por ahí”.

A flote

No sé si mu música va llegar muy lejos. Haremos lo posible para que ello suceda. Pero cuando a las horas pude corroborar que mi material había sido aprobado y al día siguiente enviado a las tiendas y apenas tardé un par de días en tener mi música en Spotify y YouTube Music, mi felicidad era incontenible. Parece una pavada, pero no lo es. Tardar tanto tiempo en tener creado, armado, mezclado y masterizado mi música y que en horas esté disponible, es algo increíble.

Yo, honestamente estoy muy contento con la gente de La Flota (www.laflota.com.ar) y voy a seguir trabajando con ellos. Apenas pago 2.500 pesos por año para poder tener mi material, es decir algo más de 200 pesos mensuales y 6 pesos por día. Y no solo eso, la prestancia y el respeto que tienen por uno, es grandioso. De verdad les digo que, si todas las empresas de servicios trabajaran como ellos, seríamos mucho más felices. Y, esto lo digo porque quiero decirlo; no es una publinota ni nada que se le parezca. Quiero que más gente tenga la posibilidad de tener un servicio de estas características.

Gracias, totales.